La Finca

 

Desde el punto más alto de la Finca, ante nuestros ojos un mosaico de colores: pardos, verdes, ocres y amarillos componen un paisaje espectacular. Un paraje natural donde crecen olivos, almendros, cereales, donde conviven bosques de pinos, enebros,  sabinas,  romero y plantas aromáticas.
Una tierra agradecida que se impregna de sabor y que transmite su esencia para dotar al vino de carácter y personalidad.

Un vino de “terroir”, un vino que es el resultado del entorno, heredero de una riqueza natural única, de una Finca que es mucho más que viñedos.